1- La inflación: la baja, el contrato electoral del Gobierno

El Gobierno nacional sigue cumpliendo, por ahora, con la cláusula central de su contrato electoral: bajar la inflación. En julio, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó 2,1%, apenas por encima del consenso de mercado (2%) y 0,2 punto porcentual más que en junio, acumulando un 19,3% en lo que va del año. Si bien julio interrumpió una racha de tres meses consecutivos de desaceleración, no hay, por ahora, evidencia suficiente para diagnosticar un cambio de tendencia, en tanto buena parte de la aceleración respondió a factores estacionales propios de las vacaciones invernales, indica un reporte de GMA Capital. De cara al dato de este mes, se espera que la disipación de los factores estacionales y la ausencia de presiones particulares en regulados permitan que la inflación retome el sendero descendente y se ubique en torno del 1,8%. Hacia adelante, sin embargo, el proceso podría encontrar algo más de resistencia, especialmente si el menor flujo estacional de divisas se traduce en una mayor presión cambiaria y, eventualmente, en una mayor transmisión a precios. Para los próximos meses, de acuerdo con las proyecciones del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que elabora el Banco Central en base a los cálculos de analistas y de consultoras privadas, el próximo IPC será de entre 1,8%, 1,9%. En tanto, Portfolio Personal Inversiones (PPI) no cree que el proceso de desinflación haya llegado a su fin. “Más bien, julio parece haber sido una pausa en una tendencia que, como sabemos, no tiene por qué ser lineal”, fundamenta. De cara a los próximos meses, la principal variable a monitorear seguirá siendo el tipo de cambio y, por extensión, su impacto sobre la inflación. En este sentido, la última licitación del Tesoro puede leerse como una señal de que el Gobierno continúa priorizando un escenario de dólar por debajo de los $1.500, aun a costa de mantener las tasas de interés más altas que hace dos semanas. Si la estabilidad cambiaria continúa, la inflación podría retomar su tendencia descendente en agosto.

2- Mercado en pesos: ¿cómo está la salud de la operatoria?

Después de varias semanas de volatilidad, en las que la plaza llegó a secarse más de la cuenta y las tasas acusaron el golpe, la última licitación dejó un parte médico algo más alentador, expone GMA Capital. Frente a vencimientos por $4,5 billones, la Secretaría de Finanzas recibió ofertas por un valor efectivo de $6,5 billones y adjudicó $4,5 billones, alcanzando un rollover de 100,3% y un financiamiento neto de apenas $12.000 millones. Después de la fuerte absorción de liquidez de las rondas anteriores, esta vez el tratamiento fue menos agresivo y el Tesoro se limitó prácticamente a renovar lo necesario, evitando volver a ajustar el torniquete sobre una plaza que ya venía con poco aire. Todavía es pronto para darle el alta al mercado de pesos, pero al menos sus signos vitales parecen haberse estabilizado. La receta también cambió. Tras las últimas semanas de volatilidad, la curva se empinó sensiblemente y aumentó el costo de extender plazos. Frente a este escenario, y a diferencia de las licitaciones previas, Finanzas concentró la colocación en instrumentos cortos y no se mostró dispuesta a convalidar las tasas exigidas en el tramo largo. La licitación funcionó como una primera señal de estabilización. No alcanza todavía para hablar de recuperación plena, pero sí para darle un respiro al mercado. Con el crédito en moneda local aún caro, el Gobierno comenzó entonces a buscar una fuente adicional de oxígeno en la liquidez parcialmente ociosa de los bancos: los depósitos en dólares.

3- Préstamos en dólares: la ampliación dispuesta por el gobierno

El Gobierno dio un nuevo paso para ampliar el crédito en moneda extranjera y habilitó al Banco Central a extender el universo de empresas que pueden acceder a financiamiento en dólares. Hasta ahora, el esquema estaba concentrado en exportadoras o compañías respaldadas por garantías de firmas generadoras de divisas. Con el cambio, todas las personas jurídicas podrán acceder a este tipo de financiamiento. El objetivo es aprovechar una fuente de fondeo que todavía presenta capacidad ociosa. Los depósitos en dólares del sistema financiero superan los U$S43.000 millones, el nivel más alto de los últimos 20 años, pero una parte significativa de esos fondos aún no se transforma en préstamos. En los últimos dos años, la intermediación en dólares avanzó con fuerza (especialmente en “prefis” a exportaciones) al mismo tiempo que los depósitos prácticamente se duplicaron. El Gobierno busca ahora profundizar ese proceso y canalizar una mayor proporción de esos fondos hacia el crédito productivo. La apertura, sin embargo, viene acompañada de límites prudenciales. Los bancos podrán destinar hasta 15% de sus depósitos en dólares a estas financiaciones y deberán computarlas con una ponderación de 1,25x a efectos de los límites de exposición crediticia. Además, deberán inmovilizar 125% del capital mínimo exigido para un crédito comparable. Los dólares correspondientes al préstamo, a su vez, deberán liquidarse en el Mercado Libre de Cambios bajo los mismos plazos que rigen para el resto de los préstamos. Si la demanda de crédito respondiera, parte de los depósitos que hoy permanecen inmovilizados podría transformarse en oferta de divisas en el mercado oficial. Así, el Gobierno busca mover una misma pieza en dos frentes: profundizar la intermediación financiera y, al mismo tiempo, sumar un flujo potencial de dólares para brindar mayor aire al mercado cambiario.

4- Las reservas: acumulación de dólares en el Central

Junto con la ampliación del crédito en dólares, el Gobierno dio una nueva señal sobre la acumulación de reservas. El viceministro de Economía, José Luis Daza, anticipó que el BCRA podría comprar al menos U$S10.000 millones adicionales hasta las elecciones y proyectó un superávit comercial de U$S25.000 millones para este año, con un resultado aún mayor en 2027. El punto de partida, sin embargo, muestra una dinámica menos lineal, con caída en las adquisiciones durante este mes. En el margen, la estrategia parece mostrar una prioridad por sostener al tipo de cambio por debajo de la zona de $ 1.500, aun a costa de resignar algo de velocidad en la acumulación de reservas. En ese sentido, el desafío hacia adelante será compatibilizar el objetivo de sumar los U$S10.000 millones anticipados por Daza con una estrategia cambiaria que hasta ahora mostró poca disposición a convalidar niveles por encima de los $1.500, indica GMA Capital. De todas maneras, a la Argentina de largo plazo se le presentan dos grandes desafíos macro que tienen que ver con la captación de divisas. Según un informe de la Fundación Mediterránea, esas dos claves son: consolidar su situación fiscal, manteniendo el equilibrio financiero a nivel nacional (aunque mejorando su calidad, por ejemplo con mayor nivel de inversión pública) y recuperándolo a nivel de provincias, en ambos casos tras bajar adicionalmente la presión tributaria, y seguir recuperando, como ocurrió en lo que va de 2026, las reservas internacionales del BCRA, para lo cual sería deseable un pronto reingreso a los mercados internacionales de crédito. A corto y mediano plazo también luce importante fortalecer reservas y contar con una estrategia definida para transitar un año electoral con previsible dolarización de ahorros de la población.

5- Aporte del campo: lo que dejarán las retenciones al agro

La recaudación por derechos de exportación (DEX) del agro alcanzaría los U$S4.613 millones durante este año, manteniéndose estable respecto a 2025, de acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El aporte por retenciones de las seis principales cadenas del agro (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo) implica una variación de apenas -1% interanual, frente a los U$S4.665 millones recaudados durante 2025.

La estimación para este año se ubica notoriamente por debajo de los máximos históricos alcanzados en 2021 (U$S8.373 millones) y 2022 (U$S 9.101 millones), momentos en los que el conflicto entre Rusia y Ucrania disparó los precios internacionales de las commodities agrícolas. Sin embargo, el ingreso proyectado se posiciona un 50% por encima del mínimo registrado en 2023, año marcado por la histórica sequía que afectó al país. Al desagregar los ingresos por complejos agroindustriales, el de la soja continúa siendo el principal sostén de la recaudación fiscal por esta vía, aportando U$S3.275 millones. En el primer semestre del año el agro aportó U$S1.881 millones por retenciones, lo que implica una caída del 51% frente a los U$S 3.804 millones de la primera mitad del 2025 y se ubica como el segundo registro más bajo de los últimos seis años, solo por encima de 2023 (U$S1.153 millones). El reporte puntualizó que la caída interanual se explica por el efecto de la reducción temporaria de alícuotas durante febrero-junio de 2025, que potenció la recaudación del primer semestre de 2025 y dejó una base de comparación muy alta para 2026, y por la eliminación temporaria de retenciones de septiembre de 2025. La BCR prevé que esta caída inicial se compense con creces en la segunda mitad de 2026 a medida que se normalice el patrón de declaraciones de venta. Se proyecta que entre julio y diciembre ingresen U$S2.731 millones, lo que representa más que triplicar la recaudación obtenida en el mismo período del año previo.

6- El mercado: ¿qué gritan los bonos que el dólar calla?

Si bien el tipo de cambio mayorista encontró estabilidad en torno a $ 1.492 durante los últimos días, la calma cambiaria no llegó a replicarse en el resto de los activos locales: el equity profundizó la corrección y el riesgo país continuó escalando, describe GMA Capital. En los últimos cinco días, el S&P Merval cayó 4,2% hasta U$S1.876, mientras que el spread de riesgo alcanzó 478 puntos básicos, en la medición de JP Morgan, extendiendo el deterioro observado en las últimas semanas. La presión también se trasladó a los bonos soberanos: en la última semana, toda la curva de Globales operó en terreno negativo, advierte GMA Capital. ¿Se trata de un movimiento propio de Argentina o de una mayor aversión al riesgo global? La comparación con otros mercados apunta hacia la primera hipótesis. En la misma ventana, Ecuador avanzó 0,6%, Pakistán 0,5% y Egipto 0,4%, mientras que el promedio de emergentes se mantuvo estable y los Treasuries tampoco registraron movimientos significativos. La debilidad de los bonos argentinos, por ahora, parece responder más a factores idiosincráticos que a un shock externo.  Durante el primer semestre, Argentina fue una de las historias positivas dentro de la deuda emergente y capturó una fuerte compresión de spreads. Ahora, ese diferencial comienza a revertirse y los bonos argentinos perdieron terreno. Un último interrogante plantea GMA: aún sin respuesta, invade las mesas de dinero. ¿La suba del riesgo país responde a cuestiones vinculadas a los traspiés recientes en la macro? ¿O está más atada al maridaje entre la delicada situación microeconómica (salarios, empleo, heterogeneidad sectorial) y la erosión de la imagen del oficialismo de cara a 2027?

7- La micro: la percepción social y la imagen de la gestión

En los últimos meses, la volatilidad se trasladó hacia la percepción social sobre la imagen del presidente Javier Milei y sobre la de su gestión. En la lectura de las consultoras de opinión pública, la clave está en que la falta de derrame de la macro a la microeconomía es un factor que incide en el humor social. El cruce con las variables económicas permite profundizar esta lectura, plantea Zentrix Consultores. Entre los jóvenes, el endeudamiento, la situación laboral y la capacidad de los ingresos para sostener los gastos cotidianos presentan los niveles más críticos. El 77% afirma haber tomado deuda en los últimos seis meses, principalmente para cubrir gastos básicos y tarifas, mientras que el 42,7% manifiesta algún grado de dificultad para afrontar esas obligaciones, desde atrasos en algunas cuotas hasta la imposibilidad de pagarlas. A su vez, el 82,5% señala que sus ingresos familiares se agotan antes o hasta el día 20 del mes. El dato adquiere mayor relevancia al observar el mecanismo de financiamiento: mientras el 19,6% del total de los encuestados declara haberse endeudado mediante prestamistas o financieras informales, entre los jóvenes este porcentaje asciende al 35,8%. El cuadro que surge es claro: un segmento que enfrenta mayores dificultades laborales y de ingresos, no llega a fin de mes y recurre crecientemente al endeudamiento -en una proporción significativa, dentro del circuito informal- para sostener el consumo y cubrir gastos básicos. La persistencia de estas condiciones abre una pregunta central hacia adelante: si el deterioro de empleo, ingresos y endeudamiento continúa, ¿cuánto tiempo podrá sostenerse el respaldo político del electorado joven al Gobierno?, plantea Zentrix.

8- El dólar: una apreciación inadecuada, según Melconian

El economista Carlos Melconian cuestionó la estrategia oficial para sostener una moneda apreciada y diferenció entre una economía con una moneda fuerte y otra que mantiene un tipo de cambio artificialmente elevado en términos reales. “No confundas apreciación cambiaria con moneda fuerte”, planteó. En ese sentido, indicó que el actual esquema puede profundizar los problemas de las empresas que necesitan competir en un contexto de apertura económica. “Acá estamos frente a una apreciación inadecuada y, mientras se dan las reformas de largo plazo, la desregulación y la mar en coche, no le metas la tenaza del tipo de cambio donde los embretás porque vas a mandar a la quiebra a la mitad de la Argentina”, advirtió. El economista consideró que el debate sobre el valor del dólar no puede analizarse de manera aislada, sino en relación con la estructura productiva, los costos y la capacidad de las empresas para competir. Asimismo, el ex presidente del Banco Nación alertó acerca de que el Gobierno entró en un “callejón complicado” porque enfrenta al mismo tiempo el desafío de bajar la inflación, reactivar la economía y acumular reservas, tres objetivos que, según su análisis, ya no podrá alcanzar simultáneamente.  “Las cuatro cosas juntas no van a poder ser. Va a tener que elegir”, afirmó el economista al describir el escenario que enfrenta la administración de Javier Milei. A su entender, el programa económico atraviesa una etapa en la que la estabilidad cambiaria, la política monetaria y la necesidad de recomponer las reservas comienzan a entrar en tensión con la recuperación de la actividad. Melconian planteó que el Gobierno logró avanzar sobre el frente fiscal y monetario, pero ahora enfrenta un escenario diferente. “Acá resulta que tenemos superávit fiscal, seca monetaria y prácticamente estabilidad cambiaria forzada; no es libre el mercado”, señaló, y sostuvo que el problema aparece cuando se pretende mantener simultáneamente el descenso de la inflación, el crecimiento económico y la acumulación de dólares.